Biblioteca Nacional

La Biblioteca Nacional de la República Argentina es un edificio cuyos pasillos y salas rebosan de energía, color y luz. Sus lectores  consiguen llenar sus seis plantas de esta chispeante impaciencia por adquirir nuevos conocimientos que caracteriza siempre a los estudiantes e investigadores .

 

 

 

 

 

El día 28 de agosto, nosotras (Maria Thomas e Iona Macintyre) tuvimos la suerte de conocer  este gran hervidero de aprendizaje. Con la ayuda de nuestra guía, el historiador Héctor De Arriba, descubrimos las salas de consulta especializadas, las salas de exposiciones y  la espaciosa y luminosa sala de lectura general. La sencillez y el minimalismo del interior del edificio, cuyo proceso de construcción empezó en octubre de 1971, nos impresionaron mucho.

 

 

 

 

 

La construcción de la sede fue promovida por Jorge Luis Borges, quien desempeñó el cargo de Director entre 1955 y 1973. La biblioteca, un ejemplo icónico de diseño brutalista, fue inaugurada en abril de 1992. No cabe dude de que espíritu de este ilustre escritor argentino sigue presente en el edificio. Uno de los objetos que llama más la atención en toda la biblioteca es una escultura de la cabeza de Borges. La escultura, modelada por León Herman, representa a Borges en su madurez. Con sus ojos casi cerrados y la piel arrugada, la enorme pero delicado cabeza recuerda el impactante e inquietante poema de Borges, ´El Ciego´.                                                                             

 

Naturalmente, también buscamos las huellas que han dejado las mujeres en la historia de este edificio. y en la narrativa de  la historia argentina que presenta la biblioteca. Aunque las voces de los hombres siguen dominando las exposiciones y las colecciones, encontramos unos detalles que nos interesaron y que nos dieron esperanza. En el mural bicentenario, que fue realizado por el dibujante y humorista gráfico Miguel Rep y que representa 200 años de historia argentina, encontramos a la patriota e intelectual Mariquita Sánchez interpretando – por primera vez – el himno nacional. También vimos  unos poderosos retratos de las Madres de la Plaza de Mayo. En el ascensor, conseguimos encontrar a la escritora Victoria Ocampo, homenajeada en el techo junto a otras luces de la literatura argentina.

 

Más tristemente, vimos una placa que rendía homenaje a los bibliotecarios y bibliotecarias que fueron desaparecidos y asesinados en todo el país durante la dictadura militar de 1976 a 1983. Borges dijo una vez que las dictaduras fomentan la opresión, el servilismo, y la crueldad. Sin embargo, para el ex-director

más famoso de la Biblioteca Nacional,  el crimen ‘más abominable’ de las regímenes dictatoriales  era ‘el hecho de que fomenten la idiotez’. Está muy claro, por lo tanto, que estos hombres y mujeres bibliotecarios y bibliotecarias, que  trabajaban diariamente para difundir conocimientos y dar acceso a los libros, nos dan  un gran ejemplo de resistencia y libertad.

2 comentarios en “Biblioteca Nacional

  1. Me siento muy complacido que estas investigadoras extranjeras hayan sentido y tenido la necesidad de escribir estas líneas.
    Excelentes palabras. Muy buenas fotografías.
    Ese ojo caido del busto de Borges me impactó.
    Suerte chicas. Fue y es un gusto conocerlas.
    Héctor D.De Arriba.

    • ¡Hola Héctor!

      Me alegro mucho de que líneas que escribí sobre nuestra vista a la Biblioteca Nacional te hayan gustado. Nosotras lo pasamos muy bien, sobre todo porque tuvimos un guía excelente. Fue y es un placer conocerte. El ojo de Borges me sigue impactando mucho también.
      Espero que todo esté bien por allí en Buenos Aires y que el trabajo y tus investigaciones vayan muy bien.

      Saludos desde un Nottingham muy frio e invernal,

      Maria

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